plagas de cotorras en Madrid

Las plagas de cotorras en Madrid se multiplican

Las plagas de cotorras en Madrid se están multiplicando a tenor de las noticias que en este último trimestre se están dando en los grandes medios y por las denuncias de vecinos en las ciudades urbanas de España.

Las plagas de cotorras en Madrid y el control de aves: últimas noticias

En Madrid siempre hay varias plagas que es repiten anualmente, y cada vez con mayor intensidad. Las plagas de roedores, la cucarachas y el control de aves como palomas y cotorras argentinas son los servicios que más demandan los vecinos de las grandes ciudades.

En las localidades madrileñas se dan estos tres y en esta época del año, como ya es costumbre en la útlima década, se da el problema grave de las cotorras argentinas y la dificultad que existe actualmente para controlar las plagas de aves en Madrid y España.

Al igual que en el control de palomas, las plagas de cotorras argentinas y de Kramer fueron inicialmente una especia introducida en nuestro país como mascota que ante la irresponsabilidad de los dueños, han crecido hasta convertirse en algunos casos en un problema de salud pública.

El problema de las plagas de aves

Contaminación acústica con el trino del que hacen gala, grandes nidos que pueden provocar caidas de ramas en los árboles donde crían, el peligro que conllevan sus heces pues son transmisores de enfermedades que afectan al ser humano. A todo esto, el problema más grave y quizá invisible es la desaparación progresiva de las especies autóctonas que se ven sometidas a un ejemplar de ave mayor que ellos, agresivo y cuyo número crece interminablemente, además una cotorra puede llegar a vivir hasta 20 años.

En anteriores post hablábamos del peligro que suponía para los ciuadadanos (y las ciudades) una plaga desatada de palomas. Con las cotorras argentinas y de Kramer sucede lo mismo, además se suma el ruído ensordecedor, muchas veces del alto número de ejemplares que pueden llegar a habitar en un solo arbol.

Los excrementos de la cotorra, al igual que el de la paloma, pueden dañar el mobiliario urbano, los vehículos estacionados y degradar los árboles de la ciudad. De hecho, estas deposiciones pueden servir de alimento a otro tipo de plagas igual o más graves como son los roedores y los insectos.

Las cotorras, por tamaño y número, no tienen depredadores en las áreas donde están presentes, lo que unido a una tasa de reproducción alta, genera una densidad de población dificilmente asumible por acciones de control de plagas individuales, como puede ser la trampa que un vecino instale en la cornisa o en el patio interior de su casa. De hecho, son el arbolado público y los edificios abandonados los lugares favoritos de estas aves, por lo que su acceso solo puede ser por los propietarios o por la Administración titular.

A esto se le añade que las administraciones locales no coordinen planes de control de aves efectivos en tiempo y forma pues como vimos en noticias ocurridas en Zamora, el ayuntamiento tuvo que realizar reparaciones urgentes por el avanzado deteriodo de las cornisas de su edificios, con el grave peligro de desprendimiento que supone para los ciudadanos.